Aunque era un hermoso día,
El astro rey nos sonreía,
Las avecillas su canto entonaban,
El susurro del mar relajaba.
El oleaje limpia espuma creaba,
La brisa tu suave tez humedecía,
Un pececillo al verte saltaba,
Y mi corazón simplemente te abría.
Aquel era un sueño hermoso,
Un suave letargo maravilloso,
Increíble droga adictiva,
Cual flama eterna me consumía.
Ahora sé que errado no estoy,
Ahora sé que simplemente es amor,
Un enamorado estupido tal vez soy,
Mas vale la pena arriesgarlo todo por tu amor.
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